Aceite de coco


ACEITE DE COCO 

El aceite o manteca de coco es un aceite vegetal que posee más de un 90% de aceites saturados extraídos mediante prensado de la pulpa o la carne de los cocos llamado copra (Cocos nucifera). La oferta mundial de aceite de coco está liderada por los países asiáticos. Entre los principales países productores se encuentran Filipinas, Indonesia e India, quienes aportan alrededor del 79% de la producción mundial de aceite de coco. En el continente americano también se produce aceite de coco pero el volumen producido es mucho menor, destacándose México y Brasil.


COMPOSICIÓN
Principales ácidos grasos del aceite de coco por 100 g

Grasas saturadas
Ácido láurico
44,6 g
Ácido mirístico
16,8 g
Ácido palmítico
8,2 g
Ácido caprilico
7,5 g
Ácido caprico
6,0 g
Ácido esteárico
2,8 g
Ácido caproico
0,6 g
Grasas monoinsaturadas
Ácido oleico
5,8 g
Grasas poliinsaturadas
Ácido linoleico
1,8 g

USOS
El aceite de coco se utiliza sobre todo en la industria cosmética para la elaboración de jabones y cremas debido a su elevado contenido de acido láurico. Tambien se utiliza en la cocina, especialmente para freir ya que su elevado contenido en grasas saturadas hace que este aceite sea resistente a altas temperaturas.
 


¿Por qué se dice que es malo?

El coco en sí no es un alimento peligroso, pero no es un alimento perfecto y como muchos otros puede causar problemas si no se consume con moderación.
La primera razón por la que el aceite de coco tiene mala fama es por su alto contenido en grasas saturadas en comparación con otras grasas de origen vegetal. No se conocen todos los efectos de las grasas saturadas, y no se considera un alimento que haya que evitar, pero se sabe que un exceso en su ingesta puede provocar un notable aumento del colesterol malo (LDL). Por otra parte, se ha descubierto que también puede aumentar el colesterol bueno (HDL), aunque menos que otras grasas y este último también puede influir en enfermedades cardiacas si el valor total del colesterol es alto. De todos modos, no es un alimento recomendado para personas que ya tienen colesterol alto diagnosticado.
Al igual que otras grasas es un alimento notablemente alto en calorías. Si se consume en exceso puede producir un aumento descontrolado del peso corporal. Se ha llegado a comentar que puede servir para perder peso pues tiene un efecto estimulante sobre el metabolismo (http://www.nutriwhitesalud.com/articulo/718/es-el-aceite-de-coco-saludable), pero en realidad no compensa la ganancia de calorías.
También se ha observado que la ingesta de aceite de coco está relacionada con la presencia de endotoxinas en sangre, que puede causar inflamación crónica, es decir inflamaciones que persisten incluso cuando no hay lesiones.(http://www.nutriwhitesalud.com/articulo/718/es-el-aceite-de-coco-saludable)
Por supuesto, al igual que otro tipo de grasas, si se hidrogenan parcialmente sus ácidos grasos insaturados se produce la formación de ácidos grasos trans, que son más perjudiciales para la salud, ya que disminuyen los niveles de HDL mientras suben los de LDL.
                                  
Si tan mala es, ¿por qué algunas personas lo consideran bueno?
Esto se debe a su contenido de ácidos grasos de cadena media, los cuales son grasas que requieren sales biliares para su digestión, se absorben rápidamente en el intestino y pasan directamente al hígado, lo que ayudaría a disminuir los niveles de colesterol malo o LDL. Sin embargo, esta afirmación solamente se ha podido comprobar en pocos estudios experimentales en animales (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15329324), por lo que es difícil saber si dicha propiedad también se puede aplicar en humanos.
Otra de las razones por la que este tipo de aceite se considera beneficioso es debido a su capacidad antioxidante, antimicrobiano y antitumoral. De nuevo, no existen estudios convincentes en humanos que pueden confirmar estos efectos beneficiosos atribuidos por el aceite de coco.
Desde el punto de vista culinario, sí que es verdad que el aceite de coco puede presentar una ventaja ya que, debido a su elevado contenido en grasas saturadas, soporta mejor que el resto de los aceites las altas temperaturas y, por tanto, presenta una mayor resistencia al enranciamiento.

Trabajo realizado por: Santiago Arbeteta y Richard Gaogao
 
           

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